Cuando el sábado 5 de agosto nos enteramos de que se había suspendido la fecha porque se había descompuesto un chico nos llenó de preocupación. Digo “nos” porque en el grupo de Senior la tensión fue palpable. El ruego, pedido o esperanza de que no haya sido nada grave era lo que más se repetía. Cuando se confirmó la lamentable perdida de Leo todo se transformó en angustia. Como viejo Exa siempre siento que estamos dentro de una comunidad. Que el colegio es nuestro lugar en el mundo. El patio trasero donde jugamos y nada malo puede pasar. Se que es algo quimérico y que a veces la vida te lo deja en claro. Cuento lo de la angustia porque para uno que ya paso los 50 ya se va acostumbrando a malas noticias de gente de nuestra edad. Hace un mes cuando nos enteramos lo de Dani Salas nos pegó duro. Lo de Leo nos conmovió por sus 26 años. Muy joven para algo así, tan repentino. Para nuestra cabeza católica a veces la mano de Dios nos resulta incomprensible.
Desde un primer momento dijimos que no íbamos a hacer revista. No podíamos hacer como que no había pasado nada. Faltaba uno de los nuestros, de nuestra comunidad.
Mi berretín por escribir en la revista cubriendo la categoría donde jugaba me llevo a conocer a muchos equipos. Aunque la diferencia de edad es grande casi siempre logre encontrar la conexión necesaria para que ese equipo que este enfrente no sea un desconocido. Con Estambul no fue la excepción. Buenos pibes, buenos jugadores, de esos equipos que eran difíciles de ganarles porque no te los llevas por delante fácilmente. Se los notaba como un gran grupo. Santi Giorgi me pasaba las crónicas y, mira vos, justo viene a ser uno de los mejores amigos de Leo. Por eso era que no me eran desconocidos. Con el paso de los días esa cara conocida tomo nombre propio. Leo, un pibe sano que no daba señales que pudieran indicar lo que le paso.
Cuando el sábado se largó a llover me puse a pensar que parecía que no habíamos llorado suficiente la perdida y que el cielo nos lo hacía notar. Quizás era Leo que llorar de ronca por no poder jugar. Me encantaría que todo tenga algún sentido. Porque que alguien tan joven y sano nos deje tan pronto es algo que no lo tiene. Quizás nos sirva como un llamado de atención. ¿Hace cuanto no te haces un chequeo? Se que ir al médico es un garrón, pero sabiendo que las enfermedades coronarias son la causa numero uno de muertes en Argentina no es algo para despreciar. La mayoría de nosotros tenemos obra social y no es algo tan engorroso. Yo ya pasé los 50 y hace rato me lo tomé como rutina. Una vez al año. Mejor prevenir que curar.
El ánimo no fue el más festivo el sábado. Cada minuto de silencio fue seguido de un fuerte y sentido aplauso. Se que no hay palabras para la familia y los amigos que puedan hacerlos sentir mejor en este momento. Solo les quiero decir, como les dijo Nico Apicella en el velorio, que acá estamos para lo que precisen. Para lo que podamos ayudar. Porque Somos La Salle y eso es algo que muchos no comprenden acerca de este torneo. El sábado los chicos de Estambul vuelven a jugar el torneo. Estaría buenísimo que vayamos a apoyarlos. Pasaron por algo muy fuerte. El Exa es familia y en la familia cuando uno está mal lo bancamos.
Rodrigo El Sordo Sáenz de Tejada




